Capítulo 3. Era Secundaria (Mesozoico).


2. Jurásico y Cretácico: el clima de los dinosaurios

 

La progresiva ruptura de Pangea, que comenzó a final del Triásico, provocó un clima global más húmedo durante todo el Jurásico (desde hace 208 millones de años hasta hace 146 millones de años).


El nivel del mar comenzó a ascender y el agua oceánica, al adentrarse en tierra, inundaba grandes regiones continentales, creando nuevos mares. La mayor extensión de las tierras inundadas hizo disminuir el albedo planetario, aumentando la absorción de la energía solar. La mayor humedad del aire, por su efecto invernadero, hizo que el clima global fuese también más cálido.


La causa de la elevación de los mares pudo ser un cambio en la topografía de las cubetas oceánicas, ligado a un mayor ritmo de separación de las placas tectónicas y a la extrusión intensa de lavas por las fracturas del suelo oceánico. El resultado fue que, en su conjunto, los mares y los océanos perdieron en profundidad y ganaron en extensión. Durante las trangresiones el agua marina desbordaba las cubetas oceánicas e inundaba muchas regiones costeras, anteriormente secas. Otra teoría más especulativa es la de que las variaciones en el nivel de los mares estaban motivadas por cambios rápidos en la inclinación del eje terrestre, que repercutían en el apilamiento de las aguas en unas regiones u otras (Mound, 1998).


También hay datos de episodios climáticos de fuerte calentamiento que pudieron resultar de la suelta masiva hacia la atmósfera de metano procedente del subsuelo marino. Uno de estos eventos tuvo lugar probablemente en el estadio Toarciense, hace unos 183 millones de años. Quizás la subida del nivel del mar y los cambios de presión hidrostática, desestabilizaron las capas costeras del subsuelo y provocaron derrumbamientos submarinos en cadena, que facilitaron la expulsión de grandes cantidades de gas metano. La extrusión del metano reforzaría el calentamiento inicial y probablemente provocó en el mar una extinción masiva, debido a las condiciones de anoxia que produjo en el agua profunda al oxidarse y consumir todo el oxígeno disuelto en ella. El resultado fue la sedimentación en algunas regiones marinas de una capa de más de dos metros de barros orgánicos, con un carbono muy pobre en el isótopo carbono-13, característica típica del metano (Hesselbo, 2000).


El Cretácico, que comenzó hace 145 millones de años y duró hasta la extinción de los dinosaurios, hace 65 millones de años, tuvo también en su mayor parte un clima húmedo y cálido. Los espesos estratos de creta, roca caliza porosa formada por conchas calcáreas de cocolitos y foraminíferos, que proliferaron por todos los mares, han dado el nombre al período. Hasta entonces la sedimentación calcárea había solido quedar restringida a las aguas poco profundas de las plataformas continentales.



Fig. El Cretácico Medio, hace unos 100 millones de años. El área cubierta por las aguas era muy extensa. Norteamérica quedaba cortada en dos por un mar de aguas someras que unía el Artico con el Atlántico, y Europa era un archipiélago más que un continente. El clima en las latitudes altas era mucho más templado que el actual. La circulación oceánica era también muy diferente.

(fuente: Scotese, C.R., 2002,  http://www.scotese.com, PALEOMAP website).



A mediados del período, hace unos 100 millones de años, la temperatura media de la superficie del planeta era entre 6ºC y 12ºC mayor que la de hoy. La franja tropical de arrecifes de coral era latitudinalmente bastante más ancha que en el presente. Los dinosaurios, animales probablemente de sangre fría, más afines a climas cálidos que fríos, poblaban casi todas las regiones emergidas de la Tierra y se acercaban hasta los círculos polares. Se sugiere que el enorme tamaño de muchos de ellos era sólo posible gracias a la existencia de una mayor abundancia de biomasa vegetal, favorecida por el calor, la humedad y la alta concentración de CO2.


Por estudios de fósiles hallados en las profundidades del Artico, se calcula que las aguas tenían una temperatura media de entre 15ºC y 20ºC (Jenkyns, 2004). Plantas y animales, que hoy son típicos de climas cálidos, como ciertos reptiles acuáticos semejantes a los cocodrilos (Champosaurus), llegaron también a vivir en latitudes muy altas, casi polares (Tarduno, 1998; Maurer, 2002). En sedimentos de Groenlandia se han encontrado hojas del Arbol del Pan (Artocarpus dicksoni), especie que hoy sólo se encuentra en las regiones de clima húmedo tropical.


No por esto hay que exagerar y concluir que en las latitudes polares no hacía frío ni siquiera en invierno. En el sudeste de Australia, situado entonces a 60ºS, hay constancia de la existencia de suelos congelados junto a depósitos de esqueletos de dinosaurios que habitaban aquella región (Rich, 2002). Es posible que algunos de ellos fueran de sangre caliente y resistentes al frío; también es posible que migrasen a aquellas regiones tan sólo en verano. Además, aunque no se han encontrado tillitas, sí han aparecido sedimentos oceánicos del Cretácico que contienen derrubios de rocas transportados por icebergs, lo que indica que podían existir pequeños casquetes glaciales en latitudes altas.


Sea como sea, los depósitos de carbón, que preferentemente se forman bajo un clima cálido y húmedo, son también abundantes durante el Cretácico y están extensamente repartidos por todas las latitudes. Los grandes yacimientos explotados hoy a cielo abierto en el oeste de Estados Unidos se formaron entonces. También existen en latitudes bastante altas depósitos de bauxita, un mineral que, para su formación, suele requerir un clima tropical, con un contrastado régimen estacional de lluvias, lo que sugiere también que el clima de aquella época era a nivel global más cálido y uniforme.


¿Y cuáles fueron las causas de este clima cálido y húmedo, que se manifestó especialmente entre hace 120 millones y 90 millones de años?. Las que se aducen con más frecuencia son: 1) una alta concentración de CO2 y vapor de agua; 2) un clima más oceánico, con una distribución de mares y continentes que favorecería la exportación marina de calor de los Trópicos hacia los Polos y, por lo tanto unas temperaturas más uniformes; y 3) un mayor transporte meridiano de humedad desde las zonas tropicales a las latitudes altas, lo que provocaría en éstas más calor y unas precipitaciones más intensas.


  (anterior)                           (volver al índice)                        (siguiente)