El mar en la investigación paleoclimática.


4. Alquenonas

 

Las alquenonas son unas moléculas de origen biológico producidas  por algunos tipos de algas marinas, especialmente por algunos cocolitóforos como Emiliana huxleyi. Las moléculas contienen 37 átomos de carbono y están presentes en todos los océanos, tanto en los sedimentos como en el agua. La particularidad interesante es que se presentan en formas químicas diferentes, con diferentes números de enlaces dobles (2 o 3), y cuya abundancia  está linealmente relacionada con la temperatura del agua en la que vivieron las algas. Por eso sirven como paleotermómetros de las temperaturas superficiales del mar (Rossell-Melé, 1998).




Fig. Temperatura de la superficie del mar (sst) calculada a partir de las alquenonas del sondeo ODP-977A en el Mar de Alborán (Martrat, 2004)


Las alquenonas también son útiles para determinar la evolución de la presión de CO2 del agua oceánica. La fraccionación isotópica del carbono que contienen depende de la presión del CO2 del agua en donde las algas realizaron la fotosíntesis y fijaron el carbono. El análisis de su δ13C permite sacar conclusiones indirectas sobre la concentración del CO2 atmosférico en tiempos pretéritos, ya que existe un equilibrio entre el CO2 disuelto en el mar y el atmosférico (Eglington, 2000). Sin embargo algunos de sus resultados son muy paradójicos y hacen dudar sobre la validez del método. Por ejemplo, las indicaciones de las alquenonas durante el óptimo térmico del Mioceno medio indican unos niveles de CO2 muy bajos, de unas 200 ppm. Pero lo más sorprendente aún es que, después, cuando el clima de nuevo tiende a enfriarse, las alquenonas indican un aumento gradual de la concentración de CO2 en la atmósfera, hasta alcanzar al final del Mioceno un nivel de 290 ppm (Pagani, 1999).


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