A María del Pilar Oliden Malumbres, que ha dedicado su vida por completo a los demás, abriendo en nuestra ciudad el primer centro para alcohólicos en los años 70-80, para posteriormente abrir en Cruz Roja el Centro de Atención a Drogodependientes [C.A.D], llegando a ocupar, sin remuneración alguna por petición propia, el cargo de Directora del Departamento de Toxicomanías en Cruz Roja, dejando todo para dedicarse plenamente a ayudar a personas con problemas de drogadicción, alcohol, e incluso Ludopatías, a través de terapias innovadoras, viajes pagados de su propio bolsillo a simposiums y conferencias e implicándose con el enfermo hasta el punto de visitarles en los barrios más complicados de la ciudad, para lograr con ello que asistan a las terapias y los programas que ella misma y que con su equipo consiguió crear. Dicha implicación, y colaboración con la Delegación del Gobierno le granjeó no pocos enemigos, hasta el punto de necesitar escolta privada por las amenazas de los narcotraficantes, recibidas en su propio domicilio.

